REFERENCIAS EGABRENSES, APUNTES CABREÑOS…

He terminado de leer la novela “Vientos de intriga” de mi paisano José Calvo Poyato. La novela se publicita como “una apasionante novela sobre los tumultuosos meses que precedieron al dos de mayo“. Llegó a mis manos por San Antonio, como un regalo. Entre otros aspectos, son anecdóticas las continuas referencias cabreñas hoy tan de moda, los apuntes egabrenses, el guiño a la ciudad de nacimiento o de adopción: Cabra (Córdoba).

Leamos:
1.- El panadero y solterón Antonio Porras, cuya tahona está cercana al mercado de abastos.
2.- El joven gacetillero Sierra.
3.- El joyero Montesinos.
4.- Buenaventura, el boticario…
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5.- El maestro de imprenta Cordón..
6.- El capitán egabrense de navío don José Vargas que alude, en un silencio penoso, a Cabra, al gentilicio egabrense…
7.- La existencia de la supuesta Calle Las Parras cerca del Palacio de Oriente.

¿Alguien da más?

LA ODISEA DE LOS DIEZ MIL

«Prefiero diez mil Clearcos en mis legiones». Es la famosa frase con que Augusto decía que prefería a soldados serios, disciplinados y capaces en su ejército, y no que fuesen valerosos y osados.

En el año 400 a.C., tras una larga guerra, Atenas ha sido vencida por Esparta, sus naves destruidas y su ejército desmembrado. Sin embargo, miles de soldados veteranos están dispuestos a seguir luchando, y se forma un ejército de mercenarios que acude a la llamada de Ciro, hermano del rey persa, que pretende hacerse con el trono. Jenofonte, un joven ateniense, discípulo de Sócrates y guerrero, decide unirse al ejército mercenario junto a su fiel esclavo Teo, con el objetivo de alcanzar la gloria y emular las grandes victorias de su padre, uno de los grandes héroes de Atenas. Así es como el ejército de los Diez Mil emprende una travesía épica, de Grecia a Persia, durante varios meses, donde conocerán la gloria con algunas victorias, pero también el sabor amargo de la derrota. El destino llevará a Jenofonte a capitanear a estos valientes veteranos en su regreso a Grecia, desafiando al enemigo, a las tribus hostiles, el rigor del invierno, el desierto, las montañas nevadas y el hambre. El libro La odisea de los Diez Mil es una epopeya magnífica y un episodio heroico de la historia digno de ser recordado, que Michael Curtis Ford recrea con magistral realismo.

¿Qué a que viene este preámbulo? Pues, aparte de la referencia bibliográfica, quiero referirme a las 10.000 visitas a este humilde rincón. Concretamente las mil últimas se han producido en mes y medio.

UN MES PLAGADO DE LECTURAS

Durante un mes, amén de mi trabajo y de mis otras aficiones, he estado enfrascado en la lectura simultánea de tres libros: “Un mundo sin fin”, “Del lápiz al ratón” y “Enseñanza con TIC en el siglo XXI”.

“Un mundo sin fin” se publicita como la segunda parte de “Los pilares de la tierra” de Ken Follett. No es una continuación de la misma historia, aunque mantiene el escenario principal Kingsbridge y la época, la Alta Edad Media. Con una trama mucho más ágil, menos generaciones y menos saga dan mayor profundidad a los distintos personajes. Como obra al estilo, los malos son malísimos y los buenos buenísimos. Estas caracterizaciones tan marcadas provocan muchas veces conocer de antemano el posible desenlace. He descubierto, también, que la traducción ha estado en manos de cuatro o cinco traductores de Barcelona. Quizás eso provoque la aparición de ciertos vocablos no al uso en la época de la historia. Noto algo de incoherencia. No obstante, me lo he pasado bien leyéndola y eso, para mí, es lo más importante. Es una obra de 1.200 páginas que dan para mucho, para bueno y para malo.

Con respecto a los dos libros cuyo eje central son las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación), la frustración ha sido en uno enorme y en el otro más leve. Son dos obras oportunistas surgidas al amparo de la eclosión de las TIC en la enseñanza. El libro “Del lápiz al ratón” pretende ser un manual al uso de los muchos existentes, y así lo venden. Su precio es elevado y su contenido es una mezcolanza ya conocida para los que llevamos años moviéndonos por este mundo. Esperaba en ambas obras más referencias metodológicas, más utilidad didáctica de aula y menos información informática. Es una relación nominal de recursos, una constante alusión a los mismos sitios, explicaciones de opciones… Ambos libros pretenden abarcarlo todo en el mundo de las TIC y eso es imposible. Son obras, por oportunistas, demasiado temporales. Cuando pase cierto tiempo, unos pocos años de este siglo XXI, su contenido estará todavía más defasado.  

EL JUEGO DEL ÁNGEL

Estoy pasando un periodo de convalecencia, mi maldita osteocondritis de rodilla, y me he leído en pocos días uno de los libros que me han regalado recientemente: “El juego del ángel” de Carlos Ruiz Zafón.

De este autor había leído con antelación “El príncipe de la niebla” y “La sombra del viento“.

Me aventuro a dar mi modesta opinión. Me encuentro con una mezcla del ambiente de la sombra del viento con elementos de sus anteriores obras para adolescentes. No me encuentro con una obra original. Esta obra se acerca más a la historieta, al folletín… Está llena de faltas, palabras que no existen (p.e. marronáceo) y multitud de anacronismos. Para los anales la mención al Estadio Olímpico en la página 635. Usa en demasía el verbo puntear y en la página 181 expresa: “Escrité el suelo en busca de un palo…”. Me imagino que es un error. La primera vez que leí “escritar” fue en un foro de espanglish.

Antes de la mitad de la obra ya intuyes que la trama es algo ya vivido (déyà vu). Resulta decepcionante.

A veces me ha dado la sensación de que el autor me trata de forma infantil. He de reconocer que los diálogos son a veces inteligentes e irónicos, que las descripciones son buenas, a veces repetitivas, pero la historia resulta predecible.

El segundo acto LUX AETERNA se me ha hecho algo pesado y largo. Los diálogos con el patrón, con Corelli, se hacen a veces extensísimos. Y sin enciman hablan y hablan de crear una nueva religión, de fe, de dogma… En el segundo acto se llega a agradecer (¡y eso es extraño!) la relación del protagonista con su ayudante Isabelle, la vuelta al folletín con Cristina y la existencia de la librería de Sempere e hijos.

Creo que Zafón ha estado girando sobre sí mismo, copiándose a sí mismo y retratándose en el aspecto de “escribir por encargo“. No obstante, leo por placer y soy de los que opinan que “No existe ningún libro tan malo que no contenga algo que merezca ser leído”. Posiblemente, seguro que sí, estaré equivocado.

NUEVE MIL, 9.000…

PECADOS CIBERNÉTICOS

Los fieles católicos tendrán que agregar unos cuantos pecados a la lista ya conocida que usualmente llevaban al confesionario, todos ellos ligados al mundo de la cibernética y sobre todo al uso de Internet, según ha concluido un encuentro de teólogos recientemente realizado en Italia.

Los “pecados informáticos” centraron una reunión de expertos en el santuario de San Gabriele di Isola del Gran Sasso en Teramo (Italia central), y luego en la Universidad Lateranense de Roma, donde la Conferencia Episcopal Italiana organizó por su parte un seminario sobre “Los medios de comunicación en la familia“.

Bajo el tema “Redescubrir la cara de Cristo en el sacramento de la penitencia“, los 40 teólogos de distintos países del mundo reunidos en Teramo analizaron entre sus temas principales la crisis que afronta el “sentido del pecado”.

Con las nuevas modas, con el uso indiscriminado de los medios electrónicos y de Internet, el sentimiento de pecado ha caído en desuso o se ha relajado hasta el punto de que casi ha desaparecido en muchos individuos, se indicó. Por eso, la discusión intentó afrontar las nuevas realidades con las que se enfrenta un cristiano en el mundo de hoy y los pecados que de ella pueden derivarse.

Los “nuevos modos de pecar” van desde el uso indebido de la computadora, por ejemplo cuando se usan programas sin la correspondiente licencia, a la creación y difusión de virus informáticos, los e-mails o mensajes electrónicos anónimos o con direcciones y datos falsificados, bajar de Internet música o películas ilegalmente o robar programas informáticos de alguna manera.

También es considerado pecado el “spam” o e-mail basura, de publicidad o no, que llena los correos electrónicos de medio mundo.

La responsabilidad ética se hace cada día más amplia, a medida que se amplían los espacios de la comunicación“, explicó a la prensa el padre Sabatino Majorano, teólogo y decano de la Pontificia Academia Anfonsiana de Roma, quien participó del encuentro.

¡Uyyy, uyyyy, uyyyy! El católico que esté libre de pecado que tire el primer “güindows” o “cedé” pirata…


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