VORÁGINE DE SENSACIONES… Y CASI MILLONES…

Comienza el fin de semana del 9 al 11 de noviembre y explosiona tal vorágine de sensaciones que me producen respuestas inmediatas. Será la edad. Seguro.

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Me estoy volviendo muy permeable, excesivamente permeable, a determinadas sensaciones. Lo mismo que me he vuelto totalmente impermeable a lo innecesario para mi vida. ¡Y cómo ha cambiado todo!

Las sensaciones no sólo se reciben a través de los cinco sentidos, que funcionan de forma automática y natural, sino que también dependen de la cantidad de estímulo y de su naturaleza diferencial.

El viernes 9 de noviembre ha sido un día de amistad y familia. Risas, conversación, confesiones… con mis padres, los que se han sacrificado por mí. Mis excelentes horas y cena con mis amigos, mi añorada mujer recién llegada del Reino Unido, noticias de mi hijo, mensajes de compañeros y compañeras

Durante el sábado 10 de noviembre la mezcla de sensaciones ha recorrido todos los umbrales. Dolor, mucho dolor, por la pérdida de un gran amigo y compañero, Paco Laguardia. He vivido con él muchas horas de trabajo y de asueto. Esperanza, ánimos, ilusión… viendo el Campeonato Andaluz de Fútbol Sala de FAISEM. Jugadores que poseen un mundo particular, muy interior… Las enfermedades mentales son tan variadas y complejas como el cerebro humano. ¡Qué carga de moral verlos jugar! Salgo de las instalaciones insuflado en optimismo. Y después mis amigos y amigas, como siempre. Tertulia, copa, risas, planificaciones… Y la vida compartida con mi mujer, con mi hijo… Suculento almuerzo en “Los Pelaos”. Y la merienda en “La Betrana”… El sábado se me abre siempre de forma frenética.

Y el domingo11 de noviembre a Sevilla. Desde temprano, con mis amigos ¡Qué mejor elección! ¡Qué mejor compañía! Y allí nos esperan Enrique, Laura, Pepa, Antonio, José Luis, Mª Carmen, Manolo, Javier, los de Benacazón…, el Restaurante Jamaica, el Restaurante Cambados… Y a sufrir con mi Betis… 2 a 1 al Zaragoza… en el último minuto… A esperar un nuevo lunes.

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Cuando llegamos a Cabra, bien entrada la noche,  me están esperando eufóricos la “Peña Quinielística El Acuario”. Habíamos cogido cerca de 3.500 €. Habíamos fallado el Getafe – Barcelona. La quiniela la habíamos rellenado el que esto suscribe y mis amigos Vicente Rafael y José Gómez. Un poquito más… y millones…

Será la edad, pero la vorágine de sensaciones de todos los fines de semana carga de energía mi palpitar para el resto de la semana.

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